Miércoles, 23 Septiembre 2020

Historia

 Según cuenta  Miguel Romero, la historia de Vega del Codorno se remonta a la Edad de Bronce donde los primeros pobladores habitaron en su la cueva,abrigo natural donde se han hallado  trozos de cerámica que lo atestiguan. Cruzando el río cuervo desde el barrio de Los Eustaquios encontramos La Ermita. Se dice que podría ser un castro celtíbero, pero no ha sido investigado ni datado. La creencia tiene su base en la propia ubicación, se halla en un altozano al borde del valle, con una fuente cercana. Se accede por el lado oeste, al norte el propio terreno presenta unas formaciones rocosas que mantienen la elevación sobre el valle, al este domina un desfiladero. Pero la verdadera singularidad se presenta en su cara sur, en la que existe un muro de mampostería, con piezas de un tamaño inusual en las construcciones de la zona, que son las que han dado nombre al paraje.

Llegamos a la repoblación del siglo XIII cuando el rey Alfonso VIII, en documento fechado de 1180, cambia la Vega del Codorno, que por tanto ya existe, por la villa de Salcedo a un tal Nuño Sánchez. Este lugar era habitado por pastores cuyos ganados abastecían los pastos que por allí abundaban. Dependiente de Tragacete fue tierra de los Albornoz y, en algún caso, parte de sus montes, del alfoz o Concejo de Cuenca, pues bien se decía en sus documentos: “que no se labren por sí ni por otros.”

Lugar de codornices, le hace el apelativo donde los numerosos chozos de pastoreo dan nombre a eso de la Vega y luego, del Codorno. Sin embargo, los investigadores dudan del apelativo y tal vez lo fuera, como consecuencia de su cueva y poblamiento primitivo, pues Codorno puede venir de cobuerno, covachuela, cobavuela o cobuérceno, pudiendo ser más de «cueva» que de «codorniz». Cierto es que sus pertenencias bailaron de señorío en señorío, pues doña María de Albornoz, su dueña en el XV la transmitió por matrimonios y dotes a la casa de los Hurtado de Mendoza, en este caso, a manos de don Juan, junto a las posesiones de Tragacete y Valdemeca. Pero, de una u otra manera, este bello paraje de abundantes pinadas, de buena leña, aguas en abundancia para pastos en época de trashumancia, fue siempre muy apreciado por los corregidores de Cuenca capital, quienes explotaron sus ganancias por tiempo y forma, tanto, que en documentos nos advierten de su prestancia, “el concejo de Cuenca tiene la heredad llamada del Codorno, dividida en ocho quintos, arrendandos a diversas personas, y el conjunto de la heredad se compone de lo que se llama Vega del Codorno.”

Así, en ese siglo XVIII los llamados ocho quintos son: el Llano de Santa María, la Oya u Hoya de las Yeguas, el de los Rincones, la Herrería Vieja, Pino Chaparro, Fuente Lajo, los Baljugosos y los Mulatones. Entre sus pastos, unas treinta y nueve mil seiscientas cabezas de buen ganado merino pastaba, algunos propiedad de la familia pero entre los arrendadores de estos lugares, destacaba Doña Manuela Cortés, vecina de Molina de Aragón, aquella buena señora que durante bastante tiempo tuvo en marcha la Herrería que tanto abasteció a los talleres de forja de la Sierra, trayendo el buen hierro de la Cueva. En tiempos, otra herrería le hizo sana competencia, pues construída en el Quintillo por Joaquín de la Sierra, abasteció a la Real Fábrica de Lata de Salobre de la Sierra de Alcaraz. La Vega, se independiza en el siglo XX, concretamente pueblo con término municipal desde 1925, y mantiene su Dehesa del Vasallo y sus barrios. Su iglesia dedicada a la Virgen de los Dolores, sencilla, humilde, con mampostería pobre y algunos sillares en las esquinas, está enaltecida por su espadaña como símbolo de devoción constructiva.

Sobre nosotros

Ayuntamiento de Vega del Codorno
Dirección: Barrio de la Cueva A, 1
CP: 16150
Teléfono: 969 28 32 51
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